Sobre La Profesora de Español
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El exilio de las palabras.
Suplemento Cultural, Patricia Saccomano
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Isabel tiene más de cincuenta años, un matrimonio en crisis y una historia personal en Argentina que deja atrás para comenzar otra en España, adonde emigra en busca de un destino mejor (“A partir de cierta edad no se debería emigrar, piensa ella”).
Sin dinero, trabajo, ni papeles, en su nueva condición de “irregular”, un eufemismo que la ayuda a sortear la inquietante etiqueta de “ilegal”, se gana esta nueva vida como profesora de español para extranjeros. Sin embargo, “(...) esa palabra (“ilegal”) se va extendiendo dentro de ella, produciéndole efectos inesperados, como una enfermedad”.
Al contrario de lo que podría suponerse, esta novela no es un devaneo melancólico sobre los avatares del exilio. Inés Fernández Moreno logra un texto realista, comprometido, pero que a la vez transmite esperanza.
Más allá de las circunstancias particulares del personaje (su matrimonio, el hecho de que su hijo esté en Estados Unidos, la falta de un trabajo estable, de papeles, de haber dejado a su madre ya mayor en Buenos Aires, de haber tenido que alquilar su casa, la falta de un lugar propio donde vivir, y la carencia de los objetos más necesarios –desde una mesa de luz hasta un adaptador para la computadora-), la autora propone una interesante y emotiva reflexión sobre la importancia del lenguaje y de la palabra. Un recorrido por aquellos matices del lenguaje que diferencian el español del castellano. Ante los múltiples entuertos lingüísticos con los que se encuentra, Isabel y su amiga, “(...) se ríen de lo que les pasa, inventan nombres humorísticos para sus nuevas experiencias: los bañistas ruidosos de la piscina son los ‘mira-mira’, Puerto Banús es ‘Puerto Lanús’, Mercadona es ‘Maradona’. Se vengan de los constantes malos entendidos en los que caen una y otra vez”. 
Una propuesta laboral la pone en contacto con Alonso Cichero, un argentino detenido por una estafa al Correo español. Un personaje misterioso con el que tiene un intercambio epistolar. Un hombre al que no conoce pero con quien comparte un país y un idioma.
Autora mujer y personaje principal femenino ponen en escena un modo de sentir, de pensar, de ser en el mundo en este siglo de una mujer argentina de algo más de cincuenta años. Una novela que confirma que no existe una literatura femenina y otra masculina, sino que se trata de buena o mala literatura y del punto de vista de una mujer o de un hombre.
Hay en la emigración una abolición del pasado. El pasado se vuelve incierto, ilusorio, ya que nadie lo menciona, lo confirma, lo celebra (...) Hay en ese reiniciarse una desintegración y una pesadumbre pero también una vibración de curiosidad que en algo se parece a la alegría”, reflexiona y escribe Isabel en una libreta. Un párrafo que condensa lo que cuenta esta novela.
Isabel está triste, asustada, hasta agobiada podríamos decir, no se le escapa que a su edad es lícita cierta pretensión de estabilidad económica y emocional, mientras ella nada en una continua incertidumbre. Incertidumbre desde el lenguaje, ¿cómo decir en España aquello que sabía decir en Argentina? Pero a la vez, esta suspensión de la certeza la enfrenta a la situación inesperada y feliz de vérselas con sus capacidades, de encontrarse por fin con esa nueva mujer que no es otra que ella misma.
Prosa impecable, un delicado tono poético, la exacta dosis de humor para soportar ciertos dolores, son los ingredientes de esta muy buena novela que deja al lector el agradable sabor de la esperanza, la celebración de descubrir un modo de sortear la adversidad. 

 
 
Todos los derechos reservados, 2011. Inés Fernández Moreno.